메인메뉴 바로가기본문으로 바로가기

Entertainment > 상세화면

2026 AUTUMN

Ampliando los límites del cine independiente coreano

El cine coreano lleva varios años sumido en una crisis: los hábitos de consumo están cambiando, el desarrollo de contenidos se ha estancado, y la inversión se está agotando. Sin embargo, una constante corriente de nuevos directores con talento está realizando películas independientes que apuntan a nuevas posibilidades para la industria cinematográfica nacional. últimamente está experimentando con diversos géneros, desde la ciencia ficción y el misterio, hasta la fantasía.

Los carteles de las recientes películas independientes coreanas que están llamando la atención tanto en el país como en el extranjero. Muestran cómo cada obra aborda temas sociales conocidos a través de una sensibilidad visual y una perspectiva y narrativa propias.
(De arriba abajo, de izquierda a derecha) © Film Dabin, © INDIESTORY, © Seesaw Pictures, © Seesaw Pictures, © STUDIO_bom, © ATNINE FILM

Las salas de cine de toda la vida cierran una tras otra, y la producción cinematográfica comercial también ha bajado drásticamente. Sin embargo, el cine no ha desaparecido. Se siguen haciendo películas porque los creadores que sueñan a través del cine y con el cine se mantienen firmes. El cine independiente coreano reciente muestra esa misma determinación, y su abanico es variado: desde obras que se centran en las cicatrices de la sociedad coreana, hasta películas que ofrecen entretenimiento de género, o proyectos que muestran lo que puede dar de sí la colaboración internacional.

AQUÍ Y AHORA: UN RETRATO DE LA JUVENTUD

«The Final Semester » sigue a unos alumnos de un instituto de formación profesional que realizan prácticas laborales en una fábrica. En vez de poner el foco en temas sociales, la película observa con discreción la realidad de unos adolescentes que dan sus primeros pasos en la sociedad.
© STUDIO_bom

La «juventud» es una palabra clave inseparable del cine independiente, no solo porque sirve de puerta de entrada para jóvenes directores, actores y otros recién llegados, sino porque la propia juventud aparece constantemente como tema central. Las películas basadas en protagonistas adolescentes son tan numerosas que en sí mismas constituyen una subcategoría del cine independiente coreano. Sin embargo, eso no significa que el escenario se limite a los centros educativos. Dos ejemplos lo ilustran: The Final Semester, que se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Busan de 2024 antes de llegar a las salas al año siguiente, y Funky Freaky Freaks, estrenada en Busan en 2025 aunque llegó a las salas este año.

A pesar de su título, The Final Semester dirige su mirada hacia una fábrica. En un país donde la matriculación universitaria supera el 70%, la película sigue a unos alumnos de último curso de un instituto de formación profesional que eligen trabajar en vez de continuar sus estudios. Cómo es su vida cotidiana actual y qué futuro se imaginan para sí mismos: estas son las preguntas que impulsan la película. Por qué estos adolescentes eligieron trabajar en vez de seguir estudiando o cómo era la fábrica antes de que ellos llegaran, nunca se explica de forma explícita, sino que simplemente se muestra. En cambio, la película llena ese espacio con cosas cotidianas que les hacen reír, como los tentempiés, las aficiones y los amigos. Cuanto más se detiene la cámara en esos momentos, más se ponen de manifiesto los defectos sistémicos subyacentes, que amenazan con borrar sus modestas sonrisas. Al negarse a abordar el tema directamente mediante un lenguaje político, la película adquiere resonancia propia, y eso es precisamente lo que hace que su pulso lata con fuerza.

En comparación, Funky Freaky Freaks es mucho más volátil. Sus personajes, todos viviendo al límite, se saltan los argumentos sutiles y van directamente a los gritos descarnados. Las imágenes que se mueven dinámicamente entre los ámbitos online y off line transmiten esta energía. Aquí, internet se presenta como un espacio por el que los adolescentes, tensos y listos para desatarse, se abalanzan dando rienda suelta a cada impulso sin mirar atrás. Un chico se hace pasar por una chica. Una chica sale a la caza de pastillas para adelgazar. Otra persona retransmite en directo su propio intento de suicidio. Todo ello se desarrolla en ordenadores y teléfonos: herramientas que permiten a una persona ocultar su identidad al tiempo que la revela, y mantener a los demás a distancia sin dejar de estar en contacto. Un delito relacionado con los deepfakes, fundamental para la trama, se sitúa en la cúspide de esa escalada.

Otras películas plantean cuestiones sociales en una línea similar, sin perder de vista lo que siente en su interior la generación más joven de hoy día. Entre ellas figuran Between the Two of Us (2025), Deprivation (2025) e Insomnia (2026), las tres centradas en jóvenes parejas casadas que han asumido la «misión» del matrimonio y están dispuestas a construir una vida juntas, pero que tropiezan al enfrentarse a los retos de formar una familia y encontrar un hogar. En un país donde las bajas tasas de matrimonio y natalidad acaparan las noticias día tras día, los personajes de estas películas se enfrentan a problemas como la discapacidad, la infertilidad y el fraude relacionado con el jeonse (el sistema de alquiler con fianza de Corea), mientras se esfuerzan por crear la vida familiar con la que habían soñado. En conjunto, estas tres películas ponen de relieve una dura realidad: en la sociedad coreana de la década de 2020, el mero hecho de soñar con una vida normal y corriente puede fracturar no solo las relaciones de una persona, sino también su sentido de identidad.

Con unas imágenes crudas y dinámicas, Funky Freaky Freaks capta los deseos, las ansiedades y los impulsos de los adolescentes que se mueven entre el mundo real y el virtual.
© ATNINE FILM

NUEVA OLA EN EL CINE QUEER

En ningún otro ámbito afloran con mayor intensidad las contradicciones de lo «normal» que en el cine queer. Entre ellas, 3670, que arrasó con cuatro premios en el 26.º Festival Internacional de Cine de Jeonju en 2025, fue la que más atención captó el año pasado. Su protagonista es un desertor gay de la RPDC (República Popular Democrática de Corea) que vive en Seúl. Se mueve entre la iglesia, la escuela de idiomas y el trabajo, adaptándose a su nuevo entorno, pero nunca llega a sentirse plenamente vivo en ningún sitio, hasta que por fin encuentra una comunidad donde hay sitio para alguien como él. La película se detiene en este silencioso desarrollo de las amistades que echan raíces y el amor que florece, siguiendo su trayectoria de crecimiento personal. Al desplazar su enfoque de la lucha existencial a los matices de la vida cotidiana, la película amplía el espectro del cine queer.

Manok (2026) e Ideal and Weird Family (2026), ambas protagonizadas por personajes lésbicos, también amplían los límites del cine queer. En la primera, una lesbiana de mediana edad regresa a su pueblo natal y acaba compitiendo con su exmarido por el cargo de jefe del pueblo. En tanto, en la segunda una pareja de lesbianas que ha criado juntas a dos hijas, anuncia su divorcio y afronta lo que viene después. Estas premisas por sí solas anuncian la llegada de un tipo de narrativa queer poco habitual hasta ahora en el cine coreano. Los personajes no se quedan en la angustia y la resis tencia, sino que afrontan los retos de frente en vez de rehuirlos. Esa misma sensibilidad impregna tanto las propias historias como la forma en que se cuentan. En lugar de tratar la orientación sexual o la identidad como un asunto de gran importancia, estas películas dotan a sus personajes de personalidad y temperamento, y esa elección es lo que hace que sean más agradables de ver.

CRUZANDO GÉNEROS, TRANSCENDIENDO FRONTERAS

A través de la extraña odisea de tres náufragos, Isle of Snakes combina el drama de época, el misterio, la fantasía y el humor, para crear un mundo extraño donde la realidad y la ilusión se superponen.
© Film Dabin

En la actualidad, la brecha entre el cine independiente coreano y el «cine de género» parece estar disminuyendo. Mientras que hasta ahora las obras basadas en el realismo captaban toda la atención, cada vez son más frecuentes los recursos narrativos que distorsionan y reflejan la realidad. Isle of Snakes, estrenada el año pasado con gran éxito de crítica, muestra hasta dónde puede llegar esa experimentación. Ambientada en la misteriosa isla que da título a la película, esta obra de época abarca a la vez el misterio, el suspense y el terror. La isla desierta se erige como una metáfora del estado de la sociedad, y los tres náufragos de la era Joseon atrapados en ella son un reflejo de la gente de hoy en día. Los personajes pierden la noción de dónde están, e incluso de quiénes son. Lo único que surge con claridad es la propia confusión. Sin embargo, «Isla de las Serpientes» extrae humor de unas circunstancias que fácilmente podrían haberse ahogado en la miseria. Junto con las conmovedoras melodías tradicionales que se entrelazan a lo largo de la película, como una canción popular conocida como baennorae (canción tradicional de pescadores), y Sugungga, una obra de pansori (la tradición coreana de narración musical), las pinturas en nácar del artista Jeong Zik Seong sirven de marco a sus secuencias más destacadas, y ambos elementos se integran a la perfección en este drama de época que fusiona varios géneros.

El director Syeyoung Park también merece mención especial. Tras estrenar La quinta vértebra torácica en 2023, este año ha estrenado sucesivamente Slide Strum Mute y The Fin, y su nombre se ha convertido ya en una categoría en sí mismo dentro del cine independiente coreano. Su mirada parte de lo que tiene a mano y se extiende hacia territorios desconocidos. Y ya se trate de cuerpos humanos o de objetos materiales, tiene un don especial para hacer que lo familiar resulte extrañamente ajeno. Fiel a una trayectoria forjada entre cortometrajes de moda, vídeos musicales y trabajos publicitarios, su trabajo de cámara y montaje se aleja de lo convencional. En The Fifth Thoracic Vertebra, el moho que crece en un colchón cobra vida propia, creando una criatura diferente a todo lo visto hasta ahora. The Fin imagina a unos mutantes nacidos en una distopía de un futuro cercano conocida como la «República Unificada de Corea».

Entre quienes respaldan el estilo de ciencia ficción de Syeyoung Park, atrevido tanto en la imagen como en el sonido, se encuentra Philippe Bober, productor de The Square (2017) y Triangle of Sadness (2022), ambas galardonadas con la prestigiosa Palma de Oro en el Festival de Cannes. The Fin surgió como una coproducción entre el estudio nacional Seesaw Pictures y Essential Filmproduktion, la empresa alemana fundada por Bober. Iniciativas como la de Park, que busca la colaboración internacional al margen del sistema cinematográfico comercial, no harán más que crecer. Tanto en el ámbito financiero como en el cultural, los proyectos multinacionales sirven de puerta de entrada para ampliar el alcance del cine coreano. «Rei’s Winter Break» (2026), en la que dos adolescentes corrientes de Corea y Japón aprenden torpemente a comunicarse, obtuvo resultados significativos gracias a su colaboración con actores y equipo técnico japoneses. En tanto «Hana Korea» (2026), la historia de una mujer que huyó de la RPDC, es una producción conjunta coreano-danesa. Al no perder de vista sus raíces, al tiempo que superan sus límites, las películas independientes coreanas se volverán aún más resilientes y sólidas.

Negándose a limitar la vida queer a la tragedia o la lucha, Manok la aborda desde la perspectiva de la comedia.
© INDIESTORY

En la coproducción coreano-danesaHana Korea, dirigida por Frederik Sølberg (izquierda), una mujer que huyó de la RPDC (interpretada por Minha Kim, arriba a la derecha) se enfrenta a los retos de labrarse un futuro en una sociedad desconocida.
© Seesaw Pictures

Nam Sun-woo periodista de CINE 21

전체메뉴

전체메뉴 닫기