Keysook Geum es una artista coreana pionera que introdujo y consolidó el concepto de arte de la moda en el contexto local. Trabajando con materiales poco convencionales, moderniza las líneas y formas de la vestimenta tradicional coreana para forjar un lenguaje visual distintivo en el ámbito del arte que se lleva puesto.
Organizada por el Museo de Artes y Oficios de Seúl para conmemorar una importante donación de obras de Keysook Geum, la exposición especial «Dancing, Dreaming, Enlightening» repasa las cuatro décadas de carrera de la artista, tendiendo un puente entre la moda y las bellas artes, la tradición y la modernidad.
Cortesía del Museo de Artes y Oficios de Seúl
El arte de la moda es un género del arte contemporáneo que utiliza la ropa como medio principal de expresión artística. La artista Keysook Geum es conocida por tejer las formas del cuerpo humano y la ropa con alambre fino, como si dibujara en un espacio tridimensional, para luego enhebrar cuentas y retales de tela a través de la malla con el fin de maximizar la profundidad visual. Esta perfecta fusión entre expresión pictórica y forma escultórica disuelve las fronteras tradicionales entre lo bidimensional y lo tridimensional, así como entre la forma y el espacio, elevando el arte de la moda al ámbito de las bellas artes.
Entre sus creaciones más emblemáticas se encuentra el uniforme que lucieron las portadoras de pancartas en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018. Apodado como «Hada del copo de nieve», este diseño recrea la silueta voluminosa de la falda de un hanbok (traje tradicional coreano) mediante una malla de alambre tejida en la que se entrelazaron cuentas, retales de tela y vinilo, para evocar hielo y copos de nieve cristalizados. De complemento del vestido, un tocado floral reinterpreta el histórico jokduri, corona ceremonial que llevaban las mujeres durante las dinastías Goryeo (918-1392) y Joseon (1392-1910). Como codirectora de vestuario de las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang, Geum confeccionó meticulosamente 30 trajes a mano para los portadores de pancartas. Cada pieza presentaba un diseño diferente, por lo que le llevó más de seis meses completar el conjunto.
«La esencia de la vestimenta tradicional coreana reside en su balanceo y en sus movimientos naturales, armonía que nace de la rendición a la naturaleza», explica Geum. «Incorporé esa sensibilidad táctil y visual a mi diseño de vestuario captando el movimiento natural generado por el cuerpo y el viento. Este dinámico y exclusivo ritmo del hanbok es lo que distingue la vestimenta tradicional coreana de cualquier otra cultura». Simbolizando la vitalidad y la energía del pueblo coreano, sus trajes resonaron con la sensibilidad del siglo XXI a través de motivos claramente coreanos, tocando la fibra sensible tanto del público nacional como internacional.
«Snowflake Fairy», pieza expuesta en la muestra especial «Dancing, Dreaming, Enlightening», fue creada para los portadores de pancartas de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018. Esta obra emblemática dio a conocer internacionalmente el arte de la moda de Geum.
Cortesía del Museo de Artes y Oficios de Seúl
PIONERA DEL ARTE DE LA MODA EN COREA
Ciruela blanca. 2024. Alambre, abalorios, tela.
1.500 × 1.450 mm.
Inspirada en un ciruelo de su jardín, Geum utilizó alambre y cuentas transparentes para evocar la vitalidad de las flores de ciruelo y el paso del tiempo.
Cortesía del Museo de Artes y Oficios de Seúl
Vestido «Lotus Celadon» 1995. Organza.
1.350 × 800 mm.
Como una de sus primeras obras emblemáticas que interpreta el tono jade del celadón de Goryeo, el rojo del cinabrio y el simbolismo de los motivos de loto en forma de vestido, esta obra encarna el espíritu experimental de Geum al tender puentes entre la estética oriental y la occidental.
Cortesía del Museo de Artes y Oficios de Seúl
Geum se licenció en confección y textiles por la Universidad Femenina de Ewha y se casó nada más graduarse, para dedicarse durante un tiempo en exclusiva a las labores del hogar. Cuando sus hijos alcanzaron la edad de ir al colegio, se matriculó en un posgrado para seguir su carrera académica, especializándose en el estudio de la indumentaria de la dinastía Joseon. «Al principio soñaba con ser pintora», recuerda. «Quería estudiar en la escuela de arte, pero mis padres se oponían. Mientras criaba a mis hijos, pintaba siempre que podía y me presentaba a numerosos concursos, pero constantemente era rechazada. Al concluir que carecía del talento necesario para la pintura, decidí, por pura perseverancia, dedicarme al menos al mundo académico».
Sin embargo, ese impulso creativo que la acompañaba desde la infancia resultó imposible de reprimir. Tras obtener su doctorado en su alma máter, Geum pasó un año como investigadora visitante en la Universidad de Minnesota, entre 1988 y 1989. Durante ese periodo, el movimiento del «arte vestible», surgido en Estados Unidos en la década de 1960, ejercía una profunda influencia en el panorama general de la moda. Al regresar a Corea e incorporarse al equipo docente del Departamento de Arte Textil y Diseño de Moda de la Universidad de Hongik en 1991, comenzó a plasmar las líneas fluidas, los matices y los motivos tradicionales del hanbok en formas escultóricas tridimensionales.
El verdadero punto de partida del característico estilo de arte de la moda de Geum fue el «Lotus Celadon Dress», creado en 1995 para la exposición «International Art to Wear» de la primera Bienal de Gwangju. Inspirándose en objetos de celadón de la dinastía Goryeo, como el jarrón de celadón con forma de calabaza o el diseño de loto en cobre bajo esmalte, esta obra plasmó el característico color jade pálido del celadón, el rojo cinabrio y los motivos de loto en forma de vestido. La pieza encarna un espíritu experimental que busca tender un puente entre la belleza oriental y occidental, traspasar la frontera entre el pasado y el presente. Además, sigue siendo la única obra textil de la artista. «No gané ningún premio entonces», señala, «pero al año siguiente, cuando vi que se hacía referencia a la pieza en un desfile de moda, gané confianza».
Frustrada por las limitaciones del papel y los tejidos, pues se degradan con el paso del tiempo y bajo condiciones ambientales cambiantes, Geum sustituyó el hilo tradicional por alambre flexible, usado en arreglos florales. Entonces, un encuentro fortuito con una telaraña, la inspiró aún más para integrar sus intrincados patrones de celosía en su práctica estructural. Llevando su medio aún más lejos, a medida que los residuos no biodegradables se convertían en un problema medioambiental crítico, comenzó a incorporar pajitas, espuma de plástico y vinilo, tratándolos como cuentas relucientes para ampliar su repertorio de materiales. Bajo su mano, las prendas se transformaron en esculturas cinéticas y los residuos desechados renacieron como obras de arte.
Fueron galerías exigentes del extranjero las que reconocieron por primera vez la obra de Geum. En 2003, la James Tigerman Gallery de Chicago presentó la exposición «Korea-Japan Textiles», donde las tres obras que presentó se vendieron en menos de 30 minutos tras la inauguración. La noticia se difundió rápidamente y eso generó una avalancha de invitaciones para exponer en importantes galerías de Minnesota, Nueva Orleans, Tokio, Shanghái y otros lugares. Geum también amplió el arte de la moda para convertirlo en un elemento espacial que da forma activamente al espacio arquitectónico. En el atrio que abarca las cubiertas 6 a 15 a bordo del crucero «Allure of the Seas», instaló «Dream of Utopia», una enorme obra flotante que crea una abrumadora sensación de escala. También ha integrado instalaciones móviles a gran escala en el vestíbulo de la sede del Grupo Argo en Texas, y en el atrio central de la sede de POSCO China en Pekín, presentando una armoniosa fusión de arquitectura y arte de la moda en cada entorno.
UNA EXPOSICIÓN QUE BATE RÉCORDS
Hakchangui. 2016. Alambre, abalorios.
1.760 × 2.400 mm
El hakchangui era una túnica exterior que los eruditos-funcionarios de la dinastía Joseon llevaban como atuendo cotidiano. A través del contraste sobrio entre el blanco y el negro, esta fiel reproducción capta el carácter moral y la erudición de los literatos.
Cortesía del Museo de Artes y Oficios de Seúl
Desde que se jubiló de su cátedra en el Departamento de Arte Textil y Diseño de Moda de la Universidad de Hongik en 2018, Geum se ha dedicado por completo a la práctica creativa. Recientemente ha sido noticia al establecer un nuevo récord en la historia de las exposiciones de Corea. Celebrada en el Museo de Artes y Oficios de Seúl, del 23 de diciembre de 2025 al 22 de marzo de 2026, «Dancing, Dreaming, Enlightening» fue una exposición especial que enfatizaba la donación de Geum de 56 obras y 485 piezas de archivo al museo. La exposición se estructuró para ofrecer una visión global de su universo artístico, que abarca más de 40 años.
Aunque el arte de la moda sigue siendo relativamente desconocido para el público en general, la noticia de la muestra se difundió rápidamente por las redes sociales, donde fue aclamada como «la exposición imprescindible de 2026». Los visitantes se maravillaron ante las creaciones nacidas de la fusión de siluetas de prendas familiares y materiales inesperados, y hasta aquellos que se acercaban por primera vez a la artesanía o al arte contemporáneo encontraron las obras sorprendentemente accesibles. El evocador diseño de iluminación creó una atmósfera onírica en las salas. Ante la larga cola de visitantes que se formaba cada día antes de la apertura, el museo prolongó la exposición una semana más. Al finalizar, la asistencia acumulada superó 1,13 millones de visitantes, la mayor cifra de la historia del Museo de Arte Artesanal de Seúl, y una de las mayores jamás registradas para una sola exposición en Corea.
En particular, dos obras recientes expuestas en galerías a oscuras, «White Plum» (2024) y «Lotus Dress» (2025), atrajeron a multitudes como puntos populares para hacerse fotos, lo que contribuyó a un mayor eco de la exposición. «Fish and Water Drop», instalada en el vestíbulo de la primera planta, señalaba nuevas y fascinantes direcciones para la evolución del arte de la moda. Los visitantes acudieron en masa a las redes sociales para destacar cómo materiales cotidianos se transformaban en creaciones extraordinarias, y maravillarse ante su asombrosa delicadeza y complejidad.
«Pez y gota de agua», instalada en el vestíbulo de la primera planta del Museo de Artes y Oficios de Seúl, revela las amplias posibilidades escultóricas del arte de la moda de Geum.
Cortesía del Museo de Artes y Oficios de Seúl
ARTE TEJIDO CON PACIENCIA
Keysook Geum posa en la entrada del Museo YooGeum, donde se encuentra su estudio. Utilizando alambre, abalorios y materiales reciclados, ha forjado una práctica artística de moda distintiva que abarca prendas, escultura y grandes instalaciones.
© Lee Min-hee
El estudio de Keysook Geum se encuentra en el Museo YooGeum, famoso por su extensa colección de tejas tradicionales. Inaugurada en 2008, esta institución la codirigen Geum y su marido. Alberga aproximadamente 5.000 trozos de tejas de Asia Oriental y ladrillos tradicionales llamados jeondol, junto con unas 2.000 figurillas chinas de loza, todas ellas reunidas gracias a la dedicación de la pareja como coleccionistas. El marido de Geum es el abogado Yoo Chang-jong, apodado el «fiscal de las tejas». Yoo, quien colecciona extremos de tejas como afición desde sus inicios como fiscal, ha adquirido una profunda experiencia en el tema. En 2002, mientras ejercía como fiscal jefe de la Fiscalía del Distrito Central de Seúl, donó 1.873 fragmentos de tejas y ladrillos jeondol al Museo Nacional de Corea, la mayor donación de objetos de una sola categoría en la historia del museo. La colección fue aclamada por su excepcional valor histórico, pues abarca tejas y ladrillos coreanos de diversas épocas, además de un conjunto sistemáticamente reunido de objetos procedentes de China, Japón y el sudeste asiático.
Al repasar su trayectoria como coleccionistas, Geum reflexiona: «investigar sobre la vestimenta tradicional despertó de forma natural mi interés por las figurillas de barro. Mi marido y yo recorrimos tiendas de antigüedades tanto en Corea como en el extranjero coleccionando piezas una por una. Incluso tras donar parte considerable de la colección, aún queda bastante».
Las obras de Geum suelen partir de recuerdos de la infancia, lo que quizá explique por qué conectan con un público tan amplio, desde niños pequeños hasta personas mayores. «Cuando era pequeña, cada vez que caían f lores de caqui en nuestro jardín, mi madre me daba un trozo de hilo de algodón», recuerda. «Recogía las flores, las ensartaba en el hilo y se las enseñaba. Entonces ella ataba los extremos y me lo colgaba al cuello. Ese recuerdo se ha trasladado a mi obra». A lo largo de su trayectoria no ha dejado de traspasar fronteras. El arte de la moda de Geum encarna una dedicación a la experimentación incansable, ampliando los límites de los materiales, las formas y los conceptos. Desde que presentó por primera vez sus creaciones de arte de la moda en la exposición Skin, donde participaron tres artistas, celebrada en 1990 en la Galería de Arte Dongduk (antiguo Museo de Arte Dongduk) de Seúl, elevó las prendas de vestir del mero atuendo al ámbito del arte. Hoy día, su práctica abarca el diseño de prendas, el arte escultórico, las instalaciones, y hasta el arte ambiental. Para Geum, quien pasa su día a día inmersa en su trabajo en el estudio, la creación más importante es siempre la siguiente pieza que va tomando forma entre sus manos. Al explicar su proceso de trabajo, afirma: «tejer y anudar cada pieza a mano exige mucho tiempo y paciencia. Sin embargo, la alegría de ver cómo una creación cobra vida a medida que los colores se mezclan, hace que todo el esfuerzo físico se desvanezca». A medida que sus dedos continúan con incansables movimientos día tras día, la frontera entre la moda y las bellas artes sigue disolviéndose.
Lee Gi-sookredactora